Ps así es esto de las ocupaciones que se refieren al trato humano, las relaciones interpersonales, que cada vez se tornan más exclusivas y menos colectivas. El arte de poder manejar y administrar a tantas personas como si se tratara tan solo estuches que contienen tales o cuales características o cualidades especiales. Como si fuera posible poder adquirir y desechar con tanta facilidad talentos o virtudes que son requeridas solo por una temporada de nuestras vidas, después, su función será obsoleta y su propósito se olvidará.
Esa tarde, precisamente volvía de poner a prueba mis funciones humanas, algunas requieren mucho mantenimiento y aún no resuelvo si adquirir unas nuevas o trabajar con las ya existentes. Al abordar el tren de vuelta a casa, el hastío me llevó a tomar el asiento más cercano a la entrada del vagón. Fuera del morbo que cualquier persona común podría ejecutar al ver esta escena, yo quise ver más allá de la vergonzosa situación en la que se encontraba ésta chica; digo vergonzosa para ella, pues intentaba sepultar entre sus párpados cerrados, con un par de audifonos, un silencio vacilante que de vez en vez se escapaba entre el discreto galopar de una lágrima. Para mí, estas ya son situaciones familiares y ni siquiera tengo la delicadeza de querer suprimiras por temor a '
lo que piensen los demás'
. Esto dejó de preocuparme hace tiempo.
Noté que algunas palabras se esbozaban sobre sus labios mientras intentaba limpiar con naturalidad los fragmentos de tristeza que desbordaban sin control, al mismo tiempo que evitaba con astucia las miradas inquisitivas de la gente común. Seguramente le juzgarían a la menor oportunidad, como a veces solemos hacerlo aunque sea sin intención, otros probablemente se burlarían o le mirarían con lástima. Yo solo entendí y esperé que ella pasara rápido por ese momento tan incómodo; uno de tantos en los que te ves rodeado de mucha gente y te sientes confinado en el más profundo aislamiento. El silencio. Tan incómodo como reconfortante, un recurso tan ambiguo y tan antiguo como el tiempo mismo.
A lo lejos escuchaba las estúpidas burlas y comentarios sin sentido de un trio de simplones, de esos a los que puedes resolverles la vida con una caja de cervezas, un partido de fútbol o una morbosa revista de distribución regular. Deseaba que terminaran su viaje cuanto antes para que la protagonista de este post pudiera salir sin sentirse objeto de sus idioteces y deseos mundanos.
Al contemplarle, buscaba vestigios de algún momento más grato como por el que estaba pasando ahora, probablemente podría encontrar algo entre los trazos de su cabello, las estelas que marcaba su maquillaje sobre su rostro o algún detalle en el sobrio uniforme que portaba. En éste último solo pude encontrar un gaffete con su nombre en letras grandes para aquellos torpes de memoria como yo que olvidan con facilidad al confiar en la memoria como un método fiable de almacenamiento. Mi ceguera temporal solo me permitió distinguir su cargo debajo de una foto de licencia, esas en las que unos siempre sale mal, ya sea por naturaleza, medios de impresión digitales deficientes, malas condiciones de luz o un pésimo fotografo. En la parte inferior estaba inscrito en letras rojas y pequeñas el cargo que desempeñaba en esa compañía: "Auxiliar en Recursos Humanos".
Me preguntaba si presisamente sería ese cargo el que le provocaba tal malestar, o quizás, un mal día como el que todos solemos tener, aunque a muchos nos toque con frecuencia la promoción y nos asignen temporadas completas repletas de esos indeseables días. ¿Vendría o iría? En un par de estaciones eso dejaría de tener importancia, pues N@ncy, la protagonista de este post, limpiaría por última vez sus lágrimas para salir con una mirada aparentemente despreocupada y como si nada hubiera pasado. Solo media docena de lágrimas fugitivas, un par de canciones y 4 estaciones para poder recuperar la compostura. Qué habilidad! de haber sido yo, habría requerido la línea completa de terminal a terminal.
Sin afán de exponer los malos ratos de las personas, escribí esto en señal de solidaridad siendo que algunos, probablemente más de los que yo imagine, leerán esto y se sentirán observados al relacionar algún momento o situación similar. Pero descuiden, muchos podrán vernos, pero pocos lograrán compartirlo.
Espero no ofender a nadie al publicar esto, y de ser así, nunca se contempló la intención.
Me despido deseando mejores momentos, a ustedes, a mí.
-Kurow-